viernes, 27 de febrero de 2009

19-LUPO


El lobo es la misma encarnación del mal, del miedo, del terror, en las noches al raso de los pastores. Algunas veces el DIAPLE se aparece en los conventículos de las bruxas bajo la apariencia de lupo negro. Algunos creían que en los lobos habitaba un alma humana y que por eso eran inteligentes.

Ilustración: Ismael Blasco
Texto:
GUTIERREZ LERA. Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.

SIR ROGER Nº5, 2ª Época



“De tan capullos que somos, algún día floreceremos”
Anónimo conocido
“Pero vamos a ver ¿por qué mentís?”
Un ab-normal

En Abril de 1994 sale a la calle el número 5, con 34 páginas más las portadas a color. El precio el de siempre, 150 ptas. El equipo similar, desplazándose componentes a las labores comerciales para reforzar, ya que la revista alcanza los 1400 ejemplares de tirada (con 68 suscriptores) y los problemas de publicidad, cobros y distribución, alcanzan a Sir Roger.
DIRECTOR: Oscar Lafuente, REDACCIÓN: José Manuel Olivan (Redactor Jefe), José Antonio Pasamar, Antonio Sanz, Carlos Royo, Felipe Calvo, Pablo Lagartos y Antonio Gimeno. DISEÑO y MAQUETACIÓN: Cesar Soria y Eduardo Zubizarreta. Diseño Artístico: Sonia Carreras. Con Carlos Nuzzo en la Dirección Comercial con Vicente López y Mario Sopena. Daniel Verón en Administración. La Producción corre a cargo de Javier Cestero con la ayuda de Luis Blasco, Pedro Sáenz y Alberto Tirado.

  • Editorial, sobre las Jornadas de Joc
  • Noticias
  • Correo
  • Lo que tengas que hacer, hazlo pronto, comentario sobre la extensión Days of decisión para WORLD IN FLAME, por Francisco José Abad.
  • Primavera en Bosnia, un escenario para MBT que enfrenta a las tropas españolas de UNPROFOR con las milicias serbiobosnias, por Javier Cestero.
  • Livigstone, supongo, un escenario sobre la colonización del continente africano para PAX BRITANNICA, por José Antonio Pasamar.
  • Mutatis Mutandis, la Fe de erratas del Ars Magica de Kerykion y la polémica Hadas /Duendes por José Manuel Romeo.
  • Amor en tiempos de rol, un artículo genérico sobre la concepción y la contracepción en el mundo medieval por Sonia Carreras.
  • Cuando se duda, cuando se teme. Módulo para STAR WARS escrito por Francisco Calvete.
  • La Dama Picta, un módulo para PENDRAGON de Pablo Lagartos.

Termina con un bonito Boletín de suscripción. La Portada es de David Maestro en referencia al módulo de Pendragón, al que acompañan en los dibujicos Oscar Royo, Daniel Foronda, Javier Escudero y el propio David Maestro.

martes, 24 de febrero de 2009

Aventuras y desventuras de dos hidalgos en Nueva Tierra.

CAPÍTULO TERCERO; Descríbese en él como los dos amigos concluyen su duelo y encuentran el hilo de la madeja que constituye la base de esta historia y comienzan a tirar de él.

Las seis campanadas de la Hora del Hombre sonaban en el reloj del Ayuntamiento justo después de la llamada a Prima de la Iglesia-Convento, cuando Pere y Martín terminaban de rodear la ermita de Santa Teresa. Entre la neblina se encontraban sus dos oponentes, Don Gonzalo que de rodillas se encomendaba al Señor y su compañero acariciando, con aire ausente, un magnifico ruano que pacía junto a un semental andaluz.
El Católico Felipe había prohibido los duelos en todo su Imperio, siendo las leyes muy poco indulgentes en tiempos de guerra, que para gloria Nuestra eran casi todos. El destierro era causa común entre los nobles si contrariaban esta disposición y aun peor si reincidían o si se provocaba la muerte del oponente. En estas nuevas tierras el castigo era contundente, incluso cruel, pues los Gobernadores no estaban en disposición de perder hombres, gentiles o villanos, de los que tan escasos se hallaban. Los duelos seguían produciéndose, carácter de raza, pero se evitaba la proliferación de padrinos, doctores o barberos, asistentes y curiosos que pudieran hacer llegar la noticia a oídos poco adecuados. Así los cuatro caballeros, solos, intentaban aposentar sus pies en el húmedo suelo y se disponían sin cortesías ni saludos, a los que somos tan aficionados en la actualidad, a ‘zurrarse la badana’ como vulgarmente se dice.
Don Gonzalo aposentó su guardia en ‘ángulo recto’, con el brazo armado y sus piernas extendidos, buscando el medio de proporción con Don Pere, pero este respondió colocándose en la guardia conocida como ‘puerta de hierro’, con las piernas flexionadas, el codo armado doblado y con su daga de vela completando un semicírculo con sus brazos, mientras su oponente mantenía la daga cruzada y arrimada al pecho. Por su parte Don Martín se mantenía con la rodela en alto y su vieja espada afarolada bajo ella frente a Don Alfredo, que como le había anunciado De la Jay, empuñaba un enorme montante con los gavilanes incurvados hacia la punta.
« Don Gonzalo es un consumado espadachín pero no improvisa, siempre ejecutará la respuesta prevista para una acción, pero endiabladamente rápido.» Las palabras del mulato resonaban en la cabeza de Pere cuando se decidió por una encadenada inferior iniciando atajo con la espada, y aunque esperaba una toma de hierro en oposición, el diestro realizó un atajo exterior sobre su hierro desplazándose a su derecha y lanzando un medio tajo por debajo de su daga. Tal vez la respuesta en tiempo más difícil de ejecutar, pero era previsible y aunque sintió como el acero mordía su coleto no pudo evitar sonreír.
Martín entraba y salía de la distancia de su oponente buscando una fijación con la rodela y ejecutando compases transversales combinados con estocadas de puño, pero Don Alfredo era rápido y diestro y pese a descargar tajos y reveses de gran contundencia recuperaba la guardia con eficacia. El mulato le había provisto de una rodela de madera chapada en acero en vez de la habitual totalmente metálica recomendándole que, pese a todo, terminara de concluir la treta con la punta.
Don Gonzalo y don Pere jugaban dando vueltas cruzando los aceros en frases de armas que parecían clases de esgrima en una sala. Apenas se rozaban a la búsqueda de un tiempo perdido del contrincante. Pere dibujaba la respuesta de Don Gonzalo en su mente, pero este era lo suficiente rápido para impedir un contraataque digno, aunque se mostraba poco imaginativo para romperle la guardia al joven que picoteaba a su alrededor.
La otra pareja alternaba momentos de calma y preparación con estallidos de energía que duraban unos segundos. Finalmente Don Alfredo descargó su montante con un medio tajo, pero al interponer la rodela de canto este quedó enganchado rompiendo la madera, lo que aprovechó Martín para efectuar un compás recto y con un armado extraño de su espada, que partía casi de una parada en prima, trasladó todo el peso de su cuerpo para ejecutar un revés horizontal que rasgó cuero y carne y en tanto que don Alfredo retrocedía, presionó con un movimiento de reducción que condujo su espada de vuelta con un medio tajo horizontal, cortando carne y entrañas al deslizarse un palmo de filo de acero por el estómago.
El gruñido de dolor separó a la otra pareja contendiente, y don Gonzalo bajando su guardia corrió junto a don Alfredo que taponaba la herida de su bajo vientre con ambas manos. Don Martín se adelantó hacia ellos y levantó ligeramente la espada mirando a los ojos del moribundo. « A fe mía que el tajo horizontal tiene su utilidad…» dijo este «…pero no es una treta de caballeros.» E inmediatamente cerró los ojos con una sonrisa sangrante en el rostro.
« ¿Queréis que avisemos a alguien? » dijo don Pere. «En la puerta del Padre, hay un hombre junto a una mula, decidle donde nos encontramos.»
Aunque con el paso de los años los dos jóvenes se acostumbrarían a convivir con la muerte cara a cara, en esa primera ocasión necesitaron de unos tragos que acallaran momentáneamente sus conciencias. Y, aunque no muy sobrios se dirigieron al cuartel, entraban de servicio en Nona, casi contentos de tener una tarea en la que centrar sus pensamientos.

Sebastián Martínez de Pinillos ostentaba un improvisado grado de Sargento de Guardia desde el desastre de la Mina de Aruca, de su mano izquierda sólo quedaban tres dedos y todavía cojeaba de una pierna ayudado por un bastón que blandía como vara de alguacil. Rondaba los cuarenta, de gran porte y con el semblante serio, se ocupaba de organizar las rutinas diarias de su capitanía, que era como decir de toda la Villa, asumiendo más y más responsabilidad merced a una cualidad impagable en un soldado: no dormía, con lo que siempre estaba disponible y atento a todo lo que sucedía en Villa Novas. Su secretario, fray Jacinto, un personajillo con una pequeña pero importante parcela de poder, era temido y odiado por todos gracias su facilidad para cuadrar las tablas de destinos de acuerdo a sus intereses, que solían coincidir con el color de la plata de sus continuos nuevos amigos.
Martín y Pere se presentaron circunspectos y un poco tambaleantes ante don Sebastián y este, al verlos en esas condiciones, sonrió ligerísimamente entornando sus ojos azules y cambió las asignaciones sobre la marcha. « Doble turno hasta Prima en la poterna de San Cristóbal. Media escuadra. Don Pere, don Martín, don Pablo, que quedará al mando… tu y tu. » Hacía referencia a dos bravos andaluces, Gastón y Fernandito, que como en otras ocasiones volvían de alguna pelea de taberna con las ropas y las caras destrozadas.
« Disculpad señor.» Intervino fray Jacinto, «pero la barbacana del puerto puede ser una guardia mejor para estos hombres, la poterna estaba asignada desde…»
« En San Cristóbal no se puede dormir».
« Si pero… »
« Tal vez tengáis que devolver algún dinero si cambio las guardias, pero podré soportarlo.» Las risotadas de Gastón y Fernandito fueron acalladas al obtener un turno extra recogiendo abono en las caballerizas.
El acuartelamiento de Tercio fue el primer edificio que se construyó en estas nuevas tierras, un castillo de planta triangular al que se habían añadido don alas que formaban parte de las murallas de la ciudad. La poterna de San Cristóbal estaba en un torreón de piedra junto al cuartel y la pequeña puerta reforzada era el único acceso a la ciudad cuando se cerraban las Santas Puertas, de Completas a Laudes. Además controlaban los tiempos de ronda y guardia de las patrullas de la ciudad que en horas alternas hacían acto de presencia en San Cristóbal. También era el calabozo nocturno de alborotadores y maleantes de modo que, entre unas cosas y otras, era una de esas guardias odiadas porque no se podía descansar y mucho menos dormir.
Y así los cinco compañeros se turnaban en lo alto del torreón, el Muro de Arenas controlando los relojes de cada guardia y las poternas, una interior y otra exterior. Intentando mantenerse despiertos, pues excepto don Pablo todos se hallaban todavía perjudicados por los efluvios espiritosos y los excesos anteriores.

Pasaban Maitines cuando dos caballeros se acercaron por el interior a San Cristóbal, ambos embozados hasta los ojos y con sombrero de ala ancha. Con el arcabuz en la mano Pere les salió al paso «¿Quién vive?»
« San Joseph carpintero…» La voz del embozado despertó en Pere un segundo de recuerdos no definidos, conocía esa voz. Apareció don Pablo tras él con la mano en la empuñadura.
« Embozados intentando salir de la ciudad sin saber el Santo y Seña, mala cosa señores, descubríos.»
En efecto el Alguacil de Puertas había transmitido ‘patientia mea’ como contraseña para abandonar la ciudad. Los tapados se miraron realmente sorprendidos.
« Debéis saber señores, que necesitamos abandonar la ciudad por causas de fuerza mayor a la necesidad del virreinato y que fray Jacinto nos indicó estas palabras para flanquear la poterna sin problemas, y que pensamos salir de ella lo tengan a bien vuestras mercedes… o no». Y según pronunciaban estas palabras se desembozaron de sus capas mostrando un enorme pistolón de silla el más alto y una preciosa pistola con llave de silex el que pronunció la contraseña, que ahora encajaba con claridad en los recuerdos de Pere.
« Si damos voces de alarma nunca atravesaréis las puertas…» dijo calmado don Pablo, «…así que apartad la mano de las pistolas e intentemos desfacer este equívoco como caballeros.» El más grande se quedó en segundo plano mientras el otro avanzaba hacia don Pablo y haciendo un aparte cuchicheó con él y le enseñó una carta que consiguió hacer brillar la duda en sus ojos.
Finalmente don Pablo se reunió con Pere y Martín que había bajado del Muro de Arenas « Me han dado su palabra de caballeros de que sus intenciones son honestas y me ha enseñado un salvoconducto para acceder esta noche a la Santa Catalina. Si quisieran entrar en la ciudad… pero salen de ella… ¿qué hacemos?»
El Santa Catalina era un enorme galeón anclado en el fondeadero de Gozón, junto con sus gemelos el Santa Marta y El Católico, con más de 1000 toneladas, 200 pies de eslora, cinco cubiertas y cuatro mástiles con la contramesana, eran el orgullo de la Armada. Dotados de cincuenta cañones, 300 Guardias Imperiales, veinte Capellanes de Batalla y un Obispo redivivo era la máquina de guerra más formidable ideada por el hijo de Dios y los tres cubrían la ruta entre la Nueva Tierra y el Imperio, cargaditos de plata, cobre, oro, índigo y tabaco, protegiendo a la flota independiente que se unía a ellos, tras recaudar en provincias. El Santa Catalina cargaba en los Principados de Nuevasturies y Cartagena y se reunía con sus hermanos en el puerto de Navidad tras separarse de las balandras de la Guardamarina para enfilar rumbo a Cádiz.
Los dos embozados cruzaron las poternas con los caballos de las riendas y se perdieron en la oscuridad dirección a Gozón.
« Lo has reconocido ¿cierto?» Martín se dirigió a Pere que asintió. «Deberíamos informar a don Sebastián, esta historia misteriosa no me gusta nada. Seguro que vuelve a aparecer el tal don Paco.»
Interrumpe don Pablo.«¿Qué historia misteriosa? ¿Quién es don Paco? Y de avisar al sargento, nada de nada. A estas horas no pasaríamos de fray Jacinto, y estos tienen su salvoconducto. »
« Entonces tendremos que averiguar que traman.» Sonríe Pere. «Vamos a perseguir malandrines.»

18-ONSO


Es uno de los Animales Fantásticos o míticos más arraigado en todo el Pirineo. El Onso es un símbolo del inframundo, que habita en las entrañas de la tierra, donde "muere" en su hibernación durante el periodo del frío, y que cuando sale de su cueva libera las almas de los muertos. Se dice también que los onsos provienen de una maldición lanzada sobre un ferrero, por este origen humano pueden caminar erguidos sobre los pies.

Ilustración: Ismael Blasco
Texto:
GUTIERREZ LERA. Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.

domingo, 22 de febrero de 2009

SIR ROGER Nº4, 2ª Época



“La sabiduría viene de escuchar, de hablar, el arrepentimiento”
Proverbio Italiano
“Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte”
Antonio Machado
“La humanidad cada día me gusta más”
Un caníbal.


Se publica en Marzo de 1994, saltándose Febrero y ajustando su tiempo de salida a primeros de mes, con el mismo precio de portada y cuatro páginas más. El equipo se amplía, tomando más peso las labores de producción.
DIRECTOR: Oscar Lafuente, REDACCIÓN: José Manuel Olivan (Redactor Jefe), José Antonio Pasamar, Antonio Sanz, Carlos Royo, Felipe Calvo, Vicente López, Pablo Lagartos y Antonio Gimeno. DISEÑO y MAQUETACIÓN: Cesar Soria y Eduardo Zubizarreta. Diseño Artístico: Sonia Carreras. Con Carlos Nuzzo en la Dirección Comercial y Daniel Verón en Administración. La Producción corre a cargo de Javier Cestero con la ayuda de Luis Blasco, Pedro Sáenz y Alberto Tirado.
La Portada, a tres tintas, es de David Maestro, al que acompañan en los dibujicos Jorge Diego Robles, Oscar Royo y David López. Se mantienen los 1200 ejemplares de tirada con 60 suscriptores.

  • Editorial
  • Noticias
  • ¿Tora, Tora, Tora? Escenario para FLAP TOP una hipotética batalla Japoneso-Americana el día antes de Peral Harbor , por Miguel Aldaz.
  • ¡Nos vemos en París! Un análisis del juego THE LONGEST DAY por Vicente López.
  • Una de Romanos, una visita al clásico IMPERIUM ROMANUN II con reglas opcionales, por Javier Cestero.
  • Regalos de San Valentín, chismes, nuevos programas y cyber-gadgets para CYBERPUNK, por Guillermo Arroyo y Antonio Sanz.
  • Injusticia, módulo para STAR WARS de Francisco Calvete.
  • Sombras del Sol Oscuro. Nuevas reglas y aclaraciones sobre la magia en DARK SUN de AD&D por Alberto Tirado y Jesús Vidal.
  • Carne para Linda, un módulo para La Llamada de Cthulhu escrito por el ‘dire’, Oscar Lafuente.

viernes, 20 de febrero de 2009

17-OME CHOTO


Los Omes Choto son unos seres hijos de macho cabrío y de mujer (nunca al revés) y su cuerpo monstruoso tiene parte de animal y parte de humano. Muchos de ellos luchan por 'humanizarse' otros, en cambio, optan por su herencia cercana a los Crabons Royos y adoptan usos de bruxas y bruxones.

Ilustración: Ismael Blasco
Texto: GUTIERREZ LERA. Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.

lunes, 16 de febrero de 2009

Aventuras y desventuras de dos hidalgos en Nueva Tierra.


CAPÍTULO SEGUNDO; En el que don Pere y don Martín asumen su nueva vida dentro del Tercio y de la Villa, encuentran problemas de mano de la destreza de armas y conocen a una bella y misteriosa mujer que será muy relevante para la trama que nos ocupa.


A diferencia de las unidades formadas en la Madre Patria, más amplias y organizadas, el Tercio del Principado disponía, en principio, de dos mil hombres divididos en cuatro Capitanías de a quinientos dirigidas por un Capitán o un Alférez abanderado. Cada Capitanía disponía de doscientos piqueros, doscientos rodeleros y cien arcabuceros y ballesteros. Cada cien hombres había asignado un Sargento y cada diez un Cabo de escuadra integrado en la decena, había además tres Cabos de Batalla como mandos intermedios, uno por arma, un Sargento Mayor como mando operativo de la Capitanía y hasta un Capellán de Batalla por cada cien almas. En realidad el Tercio del Principado disponía de dos Capitanías operativas, ambas sirviendo en Castelar de Topelca contra los indios bajo mando de don Gonzalo Camino. Otra Capitanía, integrada totalmente por Coseletes había sido diezmada en la defensa de la Mina de Aruca y estaba acantonada allí encargándose de la protección de las recuas de mulas cargadas de plata que bajaban hasta Villa Novas. La última Capitanía, llamada de Guardia, era la que permanecía en la capital, no disponía más que de dos centenares de hombres, la mitad coseletes que hacían todo tipo de funciones propias de la Ronda.
Como quiera que Pere y Martín fuesen adscritos a esta Capitanía en calidad de cadetes bisoños sus obligaciones variaban entre la guardia de puertas, el control del puerto de Gozón y la Ronda. Si bien el señor de Villseca apenas entró en faena por orden mayor, acompañó muchas de la guardias de Martín al amparo de las Santas Puertas. Es cierto, no obstante, que ambos muchachos gozaban de una cómoda posición y pasaban buscando ocupación gran parte del tiempo libre que tenían, que era mucho. Así, pronto conocieron las bodegas de allende de la empalizada, los mesones intramuros y la escuela de esgrima de Don Eugenio de la Jay.
Los nobles que podían pagar clases de esgrima asistían a la sala de Don Alonso de Motrilete, fiel seguidor de la Verdadera Destreza, pero como quiera que Martín no cumplía ni los requisitos de alta cuna ni mucho menos los económicos, los dos amigos decidieron buscarse a otro. Y ya que en la capital sólo había un maestro más, el mulato De la Jay, que atendía por igual a nobles y plebeyos, allá que se fueron deseosos de prepararse para evitar una nueva huida como contra los hombres de don Paco.

Y en esas andaban en el Bodegón de la Flaca, después de una de sus clases, discutiendo las impedimentas filosóficas del tajo horizontal. Esta bodega estaba situada cerca de la Puerta del Padre y reunía a una variopinta clientela de gentileshombres, secretarios, mercaderes con ínfulas, pícaros y soldados, aunque no siempre se distinguía con claridad a los grupos.
« …así que parece un desperdicio no aprovechar una cuchillada horizontal si un compás te sitúa bajo su arma, atacando con una preparación desde un movimiento extraño por el interior… » Decía Martín balanceando la jarra de vino entre ambos.
« El maestro advierte del peligro de retirar la punta del cuerpo del adversario y perder el medio proporcionado. »
« Pero siempre nos advierte de que las normas angulistas sólo son base de la práctica, pero… »
Y los dos amigos corearon a dúo « …en un enfrentamiento real la improvisación es tan importante como la técnica. » Y, más que un poco achispados, chocaron con fuerza sus jarras y Pere trastabilló chocando ligeramente con un caballero a su espalda.
« Diculpadme señor, una torpeza por mi parte. »
« A fe mía que lo ha sido, como torpeza son los comentarios añasquinos del vascongado. » El caballero que hablaba mantenía un porte altivo y sus dedos tamborileaban sobre un pomo enjoyado, lucía jubón de cuero verde sobre camisa con valona y estaba acompañado de otros dos caballeros, uno de ellos de una corpulencia extraordinaria. Se dirigía a Martín aunque Pere había sido el causante de la ofensa.
«¿Conocéis mi origen? ¿Tal vez mi nombre? O es qué tenéis algo contra los vascongados.» Martín recuperó la compostura inmediatamente a sentir la musiquilla de la ofensa en las palabras del caballero.
«Sólo se de vos que sois de natural torpe si pretendéis utilizar cuchilladas horizontales y lo proclamáis a voz en grito. »
Conociendo el carácter orgulloso de su amigo intervino Pere. « Soy don Pere Pau de Villseca y este caballero es don Martín de Araiztegui y Bacigalupe, cadetes del Tercio. Los comentarios que hacemos sobre la destreza de armas son de nuestra única incumbencia y no pretendemos ofender a nadie con ellos. Disculpadnos. » Pero cuando se alejaba una mano sobre su hombro casi le obligó a volverse.
« Nos dais la espalda sin haber dado por terminada la conversación. Que descortesía. » El caballero fornido se había adelantado y mantenía su mano sobre el hombro de Pere. « Tal vez que vuestro amigo no haya sido admitido por el maestro Motrilete… »
« ¿Barrilete decís? » E inmediatamente Pere se arrepintió de sus palabras. A partir de ahí los hechos se sucedieron con rapidez. Martín empujó al grandullón encarándose con él y Pere se vio metiendo mano a la blanca ante el avance del otro caballero.
« ¡Repórtense vuestras mercedes en nombre de Cristo! » El tercer compañero se interpuso entre las parejas desplazando un halo de autoridad. Miró despacio a los cuatro valentones y dijo « Salgamos fuera » y sin esperar respuesta fue hacia la puerta.
El hombre que se había erigido como juez de la contienda tenía unos cuarenta años con el pelo entrecano, vestía de austero negro con un enorme crucifijo de plata en su pecho.
« Estos caballeros son Don Gonzalo de Roncales, Marques de Costela y Don Alfredo Gastón.» Dijo haciendo referencia al fornido caballero. « Teniendo en cuenta las leyes de su majestad el Católico Felipe que prohíben los duelos creo que una disculpa por ambas partes zanjará el asunto. »
« Tal vez el vascongado se avenga con nosotros y manifieste la inutilidad del tajo horizontal. » Dijo Don Alfredo con media sonrisa.
« Sólo hay una manera de comprobarlo ¿no creéis? » Martín hablo a escasos centímetros de la cara del caballero, pero el Marqués de Costela respondió antes que nadie y se dirigió al caballero enlutado. « Parece que son de natural pendenciero y los alumnos del maestro Mo-tri-le-te nos enorgullecemos de bajarle los ánimos a los alborotadores. Sería un honor que fueseis juez en nuestra contienda. »
El caballero, eclesiástico sin duda, miró a los jóvenes que se hallaban enfrentados en un absurdo duelo de miradas y suspiro profundamente. « Veo que los cuatro estáis dispuestos a acuchillaros, pero no penséis que lo hacéis por honor u honra, peleáis guiados por el vino y los impulsos de la juventud y yo no participaré en esta estúpida trifulca. » Pareció que iba a decir algo más pero se alejo de allí mascullando entre dientes.
« ¿Y bien? Pregunto Pere con una nota de esperanza en su voz. »
« Mañana en Prima tras la ermita de San Cristóbal. ¿Armas?» Don Gonzalo habló despacito, dudando, casi parecía arrepentido de sus palabras al mirar a su compañero. « Cualquiera de la panoplia española.» Dijo este. «Sin padrinos. Yo contra el vascongado y el marqués contra el niño.»
« Y así tendréis que admitir la utilidad del tajo horizontal.» Martín inclinó ligeramente la cabeza y se alejo tocando el hombro de Pere. Este miró al Marqués, asintió lentamente y siguió a su amigo.
Tras parar a reposar el corazón en la siguiente esquina, los dos amigos, desaparecidos los efluvios del vino y el ímpetu del momento convinieron en que «no había más remedio» y trazaron un plan de acción que pasaba por visitar al maestro De la Jay esa misma noche para buscar consejo. Y allí que se fueron y pese a lo intempestivo de la hora descubrieron luz en la ventana de la sala.

En esta época las casas de esgrima florecían en todas las villas y ciudades, aunque no todos los maestros eran tan diestros en el uso de las armas como pretendían y pregonaban y menos aun en este Nuevo Mundo. No era el caso de Don Eugenio de la Jay que tenía su casa en un almacén situado tras el Ayuntamiento y en ese espacio diáfano convivían él, sus clases, un mozo algo corto de mollera que servía de criado y una cocinera negra, Concha, con quien se decía estaba amancebado, aunque nadie osaba mentárselo a la cara. De la Jay era un corpulento hombretón de cincuenta años, pelo rizado y oronda barriga, de trato llano y mano terrible con la ropera, el montante, la daga… En fin, se podía dudar de la ortodoxia de sus estudios pero no de su eficacia en la enseñanza de la destreza, fuera verdadera o vulgar. Daba clases a cualquiera que pudiera pagarle, en dinero o mercancías y siempre ajustando sus enseñanzas a las diferencias de cada esgrimidor. Sus alumnos ocupaban toda la escala social y más allá de alguna anécdota grosera de sus años mozos en Sevilla, no se sabía nada sobre sus orígenes.
Pareció sorprendido, confuso e incluso azorado con la presencia allí de los dos amigos, abrió con coleto de cuero, máscara y negra en la mano como si estuviera dando una clase y cuando Pere y Martín le contaron atropelladamente lo sucedido no tuvo más remedio que flanquearles el paso. Cruzaron la tela que separaba los espacios sin dejar de gesticular y explicar los pormenores del encontronazo cuando toparon de bruces con una dama, que con falda y protecciones, parecía ser alumna del maestro recibiendo clases pasada Completas. Se hizo un silencio incómodo. «Espero que como caballeros sean lo suficientemente discretos y no trascienda la presencia aquí de la señorita.» Pere fue el más rápido en su galanteo…
« Haremos por olvidar lo inolvidable si ese es vuestro deseo.»
« Más que deseo es necesidad, así que os quedaré agradecida si no transciende mi presencia aquí.»
…pero Martín no quedó a la zaga de su amigo. « Y si por esa necesidad queréis nuestro brazo en cualquier circunstancia, os lo ofrecemos sin condiciones. »
La risa burlona de la espadachina, pareció a ambos amigos ‘cual argentea música en cúpula perlada / que brota cristalina del fondo de su alma / trastocando en súbito compás la dulce calma / de mi vida, ahora nueva y condenada.’;pero fue interrumpida por De la Jay, que tras alejarla de ellos cuchicheó con la dama unos segundos mirando a los dos amigos y finalmente la acompañó a sus propios aposentos donde esperaba Concha para ayudarla. Cuando volvió a la sala de armas sólo dijo. «Por vuestro honor ni una palabra. Y ahora vamos a lo que vamos. No, no, no se pongan protecciones. Y por cierto, si vuelven a irrumpir en mi casa por la noche sin avisar aténganse a las consecuencias. En guardia.»
Conocía el maestro a los contrincantes de los dos amigos, en particular al corpulento Gastón, y les hizo practicar las tretas más comunes con las que se encontrarían horas después. Les convenció de sus múltiples posibilidades frente a tan formidables adversarios y humildemente pidió que le pagaran los atrasos y esa clase, «por si nuestro Señor tiene a bien favorecer a esos malandrines. »

16-OME LUPO d'Alcolea


Vivió en Alcolea de Cinca un hombre llamado Martín que, maldecido por dos Bruxas, durante las noches se transformaba en una bestia mitad hombre y mitad lupo. Se decía que corría entre los lobos y que acabó volviéndose loco y suicidándose tirándose del Tozal Redondo peñas abajo.

Ilustración: David López
Texto:
GUTIERREZ LERA, Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.

miércoles, 11 de febrero de 2009

SIR ROGER Nº3, 2ª Época



No por mucho madrugar amanece más temprano, con este aforismo repetido siete veces sale a la calle, en Enero de 1994 , SIR ROGER Nº3 Revista Mensual de Estrategia, Simulación y Rol, 2ª Época, manteniendo el mismo precio de portada y un equipo similar al de el número anterior.
DIRECTOR: Oscar Lafuente, REDACCIÓN: José Manuel Olivan (Redactor Jefe), José Antonio Pasamar, Carlos Royo, Felipe Calvo, Vicente López, Pablo Lagartos, Luis Blasco, y Antonio Gimeno. DISEÑO y MAQUETACIÓN: Cesar Soria y Eduardo Zubizarreta en la Composición. Diseño Artístico: Sonia Carreras. Con Carlos Nuzzo en la Dirección Comercial y Daniel Verón en Administración. La Producción corre a cargo de Javier Cestero (como Jefe de Producción) con dos ayudantes Pedro Sáenz y Alberto Tirado.

  • Editorial sobre la eclosión de nuevas editoriales y revistas, con halagüeño comentario sobre el “Dia de JOC”
  • La sección de NOTICIAS empieza a coger cuerpo y abarca página y media.
  • El artículo Señores del cielo, presentando ACES HIGH el juego de combate aéreo de la Gran Guerra por José Manuel Oliván.
  • Ajustando el Eje, un pequeño retoque a la mecánica de ADVANCED THIRD REICH por Luis Blasco y Cesar Soria.
  • Juego de caballeros, comentarios y modificaciones de IMPERIOS EN ARMAS por Carlos Abad.
  • En casa de la Bruja, un gran módulo de RUNEQUEST escrito por Justo Sabadell.
  • Envejecer con Cthulhu, una ayuda para LA LLAMADA DE CTHLHU para ver como evolucionan los investigadores a través del tiempo, por Francisco Calvete.
  • Las Cosechadoras, un nuevo clan para VAMPIRE descrito por el genial Luis Algaba “Perro”.
  • Héroes de Contrabando, un módulo que lleva a los personajes de Stormbringer al mundo de HAWKMOON, de Sonia Carreras y José Manuel Romeo.

David Maestro, Fernando Villanueva, Oscar Royo, Mario Sopena y Sonia Carreras ilustran las 32 páginas de la revista con portada de esta última. Se mantienen los 1200 ejemplares de tirada y se llega a los 60 suscriptores.

martes, 10 de febrero de 2009

15-CRABONS ROYOS


Existen abismos en Aragón a través de los cuales el DIAPLE se comunica con las personas, cuevas y barrancos donde están las entradas a los infiernos y los guardianes de estos lugares son los Crabons Royos. También cuentan que la hija del Bruxon de Puyarruego subió al desván a buscar a su padre y descubrió horrorizada a un gran número de "crabons con os ojos royos". En uno de los animales reconoció el rostro de su padre y huyó.

Ilustración: Ismael Blasco
Texto: GUTIERREZ LERA. Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.

lunes, 9 de febrero de 2009

Aventuras y desventuras de dos hidalgos en Nueva Tierra.


CAPÍTULO PRIMERO; Donde se presentan algunos de los personajes principales y donde comienzan a apercibirse de las dificultades y peligros de esta Nueva Tierra.


Los rezos del pater habían cesado después de prima y el navío avanzaba impulsado solamente por los vientos calientes del sudeste. Se podía vislumbrar la línea de costa brillando bajo el sol como un manto verde esmeralda que se difuminaba entre el mar y el cielo. A los pies del castillo de proa dos jóvenes de buen ver discutían amistosamente junto a sus pertenencias preparadas como si el desembarco fuera inminente. Uno de ellos, que aparentaba menor edad, tal vez por su rasgos aniñados y un bigotito rubio apenas definido sobre la pelusilla de una mosca, jugueteaba con la empuñadura de su espada haciendo ademán de meterle mano y parecía relatar valerosos duelos; falsos sin duda, pues acababa de cumplir los diecisiete sin salir, hasta este viaje, de la Villa Real y del amparo de su familia. Se llama Pere, Pere Pau de Villseca, hijo del antiguo comendador de La Girona Don Joan Manuel y educado en la Escuela de Hidalgos como digno hijo de su padre.
El otro joven, en realidad cuatro días menor que Pere, aparentaba rondar la veintena, su pelo corto alejado de la moda y la austera vestimenta indicaban una procedencia más humilde que el anterior. Martín Araiztegui Bacigalupe alcanzaba el metro ochenta, una cabeza más alto que su compañero y portaba una anticuada espada afarolada colgando de un viejo tahalí de la Guardia Real, herencia de su padre, sargento mayor en servicio activo con toda esa tradición castrense a sus anchas espaldas.
Los dos amigos, amigos inseparables aunque se habían conocido en el barco unas semanas antes, sonreían confiados y emocionados ante la posibilidad que les abría la Nueva Tierra, un lugar donde empezar su propia vida y prosperar lejos de las intrigas de la corte que habían llevado a sus familias, por distintos motivos, a alejar a sus primogénitos de la capital. Ambos habían sido destinados como cadetes bisoños al Tercio del Principado al mando de Don Marcelo Casasnovas, uno de los Santos Barones.
Nueva Tierra, después de la revuelta de secesión, había sido parcelada y sus derechos otorgados a seis de los Santos Barones del reino, las nuevas regiones abarcaban toda la costa del Golfo Dorado e intentaban expandirse por el nuevo mundo desde las ciudades colonia recién edificadas como capitales de provincia.
Villa Novas era la capital del Principado de Nuevasturies, pero los apenas cinco edificios de piedra desilusionarían a los jóvenes aventureros que esperaban una llegada triunfal a la nueva capital de provincia. Villa Novas albergaba una población de apenas mil vecinos, apiñados entre un palacete fortificado y una empalizada de piedra y madera de cuatro metros altura que formaba un triángulo cuyos vértices eran el acuartelamiento del Tercio, el Mercado Central y la iglesia convento de Santa Teresa; el otro edificio de piedra, cercano al palacio de Don Marcelo era el Ayuntamiento, el resto de la población vivía en casas de madera, en seis distritos delimitados por las calles que formaban las bisectrices del triángulo hasta el palacio. Las tres puertas situadas en el centro de los lados eran la Puerta del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo. De esta última salía la única carretera empedrada de la región que comunicaba la capital con el cercano puerto de Gozón, el séptimo distrito, situado a menos de trescientas varas y que, pese a su cercanía con la villa, los mercaderes allí aposentados reclamaban convertir en un pueblo con alcaldable.
A este puerto y a esta villa llegaron Don Pere y Don Martín con Maese Makita, que en calidad de ‘criado’ tenía el encargo de cuidar del joven señor de Villseca. Maese Makita era hijo de la media luna, como tan claramente su apellido indicaba, aunque su nombre de pila, Ricard señalaba su nacimiento cuando su padre servía como palafrenero Mayor del Comendador de La Girona.
Una vez en la playa, Maese Makita quedó encargado del traslado de las pertenencias de los dos amigos hasta el cuartel del Tercio cuando las desembarcaran, mientras los muchachos ansiosos, se encaminaban con ínfulas de exploradores propias de su edad, al bosque que bordeaba la playa prometiendo, por lo más sagrado, presentarse antes de la llamada de Vísperas.

Corrieron con las espadas golpeando sus caderas, se salpicaron y rodaron por el suelo, jugando hasta que la arena se entremezcló con la vegetación. De una especie de helechos oscuros y palmeras desperdigadas, en menos de lo que tarda en rezarse un Pater Noster, pasaron a encontrarse totalmente rodeados de vegetación exuberante, observando ensimismados las maravillas que aquel nuevo mundo ponía ante sus ojos. Un mono pequeño de morro azulado los sorprendió parándose ante ellos a dos pasos de distancia y sin mostrar ningún temor, casi jugando, se acercaba y alejaba arrojándoles unas frutillas lechosas mientras les enseñaba sus pequeños pero afilados colmillos. Intentaron rodearlo para atraparlo, pero el animal esperando al último momento, los esquivaba mientras les lanzaba las dichosas frutas, lo que servía de excusa para la mofa del compañero cuando el otro era alcanzado.
Pese a la multitud de sonidos que les rodeaba, un suspiro de quietud se lleno de silencio y el mono levantándose sobre las dos patas traseras saltó, tras un momento de escucha, a un árbol cercano. El cambio de actitud del animal, el repentino silencio y un instinto de conservación innato los hizo paralizarse y esconderse entre la tupida vegetación. En ese momento un hombrecillo silencioso como el diablo entro en el pequeño claro donde antes jugaba el mono.
Debemos decir que ni Pere ni Martín eran unos cobardes, ni se amedrentaban con facilidad pero en ese entorno extraño la reacción fue natural, como natural fue que se quedaran quietos y escondidos cuando vieron con detalle al personaje que preparaba a pisotones un espacio bajo un árbol para sentarse a esperar.
Era difícil saber si era indio o blanco, ya que su cara estaba surcada de dibujos horribles que le daban un aspecto terrorífico. Tenía las manos curtidas y sucias como las de un campesino pero sus dedos estaban cuajados de anillos de oro y piedras preciosas, llevaba un adorno de plumas multicolor colgando del cuello junto a una cruz dorada. Un machete de aspecto siniestro colgaba de un tahalí de arcabucero. Sacó un fruto amarillento de su zurrón y, con una navaja de resorte que apareció en su mano como por arte de magia, comenzó a comerlo despacito.
« ¡Don Paco! ¡Don Paco! Por vuestra vida haced un sonido para guiarme.»
Un alboroto y un voz afectada provenientes de la espesura, desde el lado contrario a donde estaban agachados; Pere y Martín se miraron interrogantes -¿Don Paco?-
« Don Paco se que estáis por ahí, pero no me aclaro en esta jungla maldita.»
« Por aquí caballerito – casi canto el hombrecillo con un deje del sur, mientras hacía desaparecer su navaja y se incorporaba – Por aquí zeñoritingo, ziga mi dulce voz cual alondra en la mañana.»
« Es el ruiseñor, Don Paco, el que canta en la mañana y el canto de la alondra es el que oiríamos a estas horas si estuviéramos en la santa Castilla. »
« Pero vos no eztaríais donde eztáis ni yo haría lo que hago.»
Y los dos hombres, sin dejar de mirarse a los ojos, se hicieron una reverencia digna de la corte del Católico Felipe.
« Cómo puede zer que zu zeñoría sea incapá de encontrá ezte lugar a ezcasos cien pazos de la playa.»
« Estoy aquí ¿no es verdad Don Paco?»
« Como otra tantas veces y nuestro trato zigue en vigor azí que podéis apartá la mano de eze piztolón.»
« No me fío de vos Don Paco, sólo de vuestros informes. Y este ‘pistolón’, como vos lo llamáis, es una maravilla que el relojero del Barón ha construido para mi con llave de silex.»
« Imprezionante, pero podría degollaros como un cerdo antes de que zacarais se chisme.»
« Dejémoslo en que podríais intentarlo. ¿Lo tenéis?»
« Lo tengo… como ziempre.» Y extrayendo de su zurrón un paquete cubierto de una piel impermeabilizada lo entrego al caballero tapado.
«Id con Dios» Le respondió con intención «Y aquí tenéis algo para los gastos.»
Tras este intercambio volvieron a hacer una ceremoniosa reverencia y el caballero retrocedió hasta la espesura, avanzando de espaldas en dirección a Pere.
«Andái en direción contraria y no creo que durarais mucho en la ezpesura. Xacto, ziga por ahí.», y tras el bufido de contestación del caballero embozado, el personajillo volvió a sentarse a esperar de nuevo.
Pasaron los minutos y los dos amigos comenzaron a impacientarse y mediante señas decidieron retroceder. Aunque el ruido que hicieron fue mínimo, fue suficiente para que el tal Don Paco alzara la cabeza y mirara fijamente a su posición. Incorporándose llevó los dedos a la boca y silbó como un pájaro exótico. El tiempo se detuvo mientras Don Paco escudriñaba la espesura.
Martín intuyó, más que vio, una presencia a su espalda, se lanzó a un lado y un filo rozó su antebrazo. Pere se incorporó empujando al fulano que había quedado desequilibrado tras el tajo. El tipo cayó al suelo, los dos amigos se miraron, miraron a Don Paco que avanzaba hacia a ellos con el machete en la mano y miraron a la espesura donde se oían los ruidos de más gente acercándose.
« ¡Corre! » Y los dos compañeros emprendieron una poco digna huida selva a través. «¡Pero hacia dónde vamos!» Un rufián malencarado apareció de repente entre los dos compañeros y mirando a uno y otro lado se encaró con Pere que llegaba rezagado, blandió su machete con un violento ante la carga desesperada del joven, rompiendo su arma en la parada pero sin poder evitar que el resto de la hoja, sin control, le entrara por la garganta. Y allí se quedó con empuñadura y todo, pues Pere no miró atrás para comprobar el resultado.
Los jóvenes habían desembarcado hacia Sexta y a Vísperas corrían por la jungla perseguidos por los sicarios de un tal don Paco, que tenía aspecto de todo menos de hidalgo. Pero se dice que la fortuna sonríe a los que menos entendimiento tienen, así que, sin menoscabar sus capacidades intelectuales diremos simplemente que corretear por una jungla desconocida nada más llegar a un lugar no puede ser considerado una buena idea. Sin embargo salieron con bien de la aventura y un tanto avergonzados por su comportamiento, que si no de cobarde si podía calificarse como de precavido; aunque Maese Makita merced a su paciencia y conocimiento del género humano, emborrachó al señor de Villseca una noche, si que pudo componer la estampa tal y como los muchachos recordaban.

SIR ROGER Nº2, 2ª Época


Esta revista no necesariamente comparte lo expresado por los articulistas. No conduzca ni realice actividades peligrosas bajo los efectos de su lectura, puede producir somnolencia. Manténgase fuera del alcance de los niños.

Se publica en Diciembre de 1993, confirmando su anunciada mensualidad con el mismo precio de portada, cuenta con prácticamente publicidad de todas las editoriales españolas y de las tiendas más importantes. El equipo similar al de el primer número.
DIRECTOR: Oscar Lafuente, REDACCIÓN: José Manuel Olivan (Redactor Jefe), José Antonio Pasamar, Luis Blasco, Carlos Royo, Felipe Calvo, Vicente López, Pablo Lagartos y Antonio Gimeno. DISEÑO y MAQUETACIÓN: Cesar Soria y Eduardo Zubizarreta. Diseño Artístico: Sonia Carreras. Con Carlos Nuzzo en la Dirección Comercial y Daniel Verón en Administración. La Producción corre a cargo de Javier Cestero y Pedro Sáenz.


  • El EDITORIAL como declaración de intenciones de la revista.
  • La escasa sección de Noticias.
  • El fantástico artículo Derribar a Yamamoto de David Montañes y Javier Cestero acompañado por un módulo ad hoc de MUSTANG.
  • La Batalla del Cabo San Vicente: Un escenario para WOODEN SHIPS & IRON MEN por José Antonio Pasamar.
  • Un análisis del juego VIETNAM 1965-1975 de Victory Games por Francisco José Abad.
  • Una Ayuda para AD&D titulada PJs con carácter por Jesús E.Duce que respondía a la pregunta ¿Y antes de ser aventurero qué hacías?
  • El covenant de Ainsa, una ayuda de ARS MAGICA centrada en el covenant de un pequeño pueblo pirenaico por Jesús M. Vidal.
  • Ojos que no ven, un módulo ambientado en Cuba de MUTANTES EN LA SOMBRA por José Amtonio Pasamar.
  • Pintadas in the night un módulo de CYBERPUNK por Antonio Sanz.

De nuevo 32 páginas con cubiertas, ilustrada por Sonia Carreras, Miguel Ángel Jiménez, Jesús Saiz, Oscar Sanmartín?, Fernando Barguilla, Gonzalo Bullón, Isaac Moreira y Oscar Royo, del que también es la fantástica portada a tres tintas. La tirada se mantiene en 1200 ejemplares con 55 suscriptores.

domingo, 1 de febrero de 2009

14- UÑAZAS


Personaje demoniaco que pulula por el Pirineo. Su nombre proviene de las patas con las que se acostumbra a imaginar al DIAPLE, pezuñas caprinas de grandes uñas. Es un ser de apariencia humana, con un rostro terriblemente feo, en el que sobresalen dos pavorosos ojos royos como los que caracterizan a los CRABONS ROYOS.

Ilustración:: Ismael Blasco
Texto: GUTIERREZ LERA. Chema. Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón.